• Alberto Moreno

Liderando ante el cambio

Desde siempre me ha fascinado la manera en que la persona a cargo de una situación la enfrenta y, en cierta forma, la resuelve. Viendo con una perspectiva amplia, casi cada ser humano en el planeta deberá pasar por una situación como ésta y, aun así, la manera en que cada uno lo resuelve es un misterio porque al final, hacemos lo mejor que podemos con lo que tenemos entre manos y hemos aprendido. ¿Te ha pasado? Muchas veces resolvemos aquello que creemos mejor, para luego enterarnos que los escenarios pudieron ser diferentes.


Pero ¿cómo podríamos mejorar este proceso? ¿cómo seremos capaces de contemplar mayores opciones cuando las situaciones que enfrentamos nos paralizan? Para responder a ello, los nanlabers hemos encontrado en el liderazgo consciente una respuesta que puede llevarnos al siguiente nivel personal y profesional.


El liderazgo consciente es una práctica que nos permite tomar consciencia de todo lo que somos y hacemos para mantener una perspectiva amplia, que a largo plazo tendrá un impacto en crear una cultura de confianza, cuidado e influencia expansiva y positiva dentro de las organizaciones. Hablamos de una práctica porque es un ejercicio diario que nos remite a la capacidad que tenemos para orientar nuestra agenda y visión personal en la resolución del problema, por encima del hecho. De manera sencilla: lograr enfocar nuestras energías en resolver y continuar moviéndonos, antes de quedarnos estancados en aquello que enfrentamos.


La semana pasada platicamos un poco sobre la manera en que, al descomponer un escenario actual en sus partes, a través del modelo resiliente, seremos capaces de gestionar de manera constructiva una situación. Pero ¿qué pasa cuando el paso anterior es el que precisamente nos resulta difícil?


¿Cómo podemos hacer consciente y enunciar de manera objetiva la situación? ¿Cómo podemos volver tangibles nuestra postura ante aquello que enfrentamos? Estas y algunas preguntas más se hacen dentro de las organizaciones, conscientes de que no controlamos la industria, pero si nuestra manera de reaccionar. Justo como no controlamos aquello que nos pasa, pero si el cómo reaccionamos ante ello.

Para lograr resolver estas incógnitas, desde The nanlab hemos materializado el trabajo de Michael Beckwith en una herramienta que nos permite detonar el cambio dentro de las organizaciones y la vida diaria.



El modelo base es relativamente sencillo de visualizar, pero al practicarlo, debemos ser honestos con aquello que vamos resolviendo. Compuesto por 4 niveles, permite a quien le desarrolla identificar los diferentes niveles de consciencia que se tienen ante una situación y la manera en que estas ideas impactan en nuestro actuar y, por ende, en las consecuencias.

Antes de continuar, te recomendamos pensar en un ejemplo de tu vida diaria para que realices el ejercicio.

El primer nivel: A mí

En este nivel, encontramos a todas las personas que se consideran victimas dentro de las circunstancias y de las personas a su alrededor. Al colocar el centro de control de lo que se enfrenta fuera de sus límites, aseguran que la causa del sufrimiento. Dentro de las organizaciones suele manifestarse como una empresa que sufre los mismos problemas una y otra vez, precisamente porque se consideran causas externas. En este nivel, nos planteamos escenarios que carecen de liderazgo, dado que el liderazgo es la capacidad ejercida de tomar decisiones. Irónicamente, el elegir no cambiar nada, se renuncia al derecho de cambiar y, por ende, se renuncia a resolver la situación de manera consciente.


Preguntas de apoyo: ¿me considero responsable de mis problemas? ¿ejerzo mi liderazgo de manera constructiva? ¿prefiero encontrar culpables antes de asumir mi co-responsabilidad?

El segundo nivel: Por mi

Al entrar a este nivel, nos encontraremos personas que son capaces de describir un estado donde se reconocen como creadores de la experiencia. Mientras que algunas condiciones o circunstancias pueden ser difíciles de navegar, estos líderes no se encuentran a merced del oleaje. Para lograrlo, debemos permanecer curiosos y con la mente abierta, abrazando la capacidad que tenemos de aprender y de encontrar nuevas maneras de resolver los retos. Dentro de las organizaciones, encontramos empresas que planean de manera sistémica, construyendo escenarios con los activos con los que cuentan y priorizando la capacidad de resolución por sobre la problemática. Finalmente, no es un espejismo lo que se ve, sino la capacidad de interpretar la realidad y aceptando el evento como un ente neutro al que se asigna valor.


Preguntas de apoyo: ¿soy capaz de visualizar escenarios alternativos? ¿los eventos externos a mi tienen un impacto profundo en mi actuar?

El tercer nivel: A través de mi

Esta etapa suele estar totalmente centrada en desprenderse de la propia agenda y comenzar a visualizar con una percepción mayor al individuo. La pregunta que se repite de manera constante es ¿cuál es la expresión más grande de la vida que podría venir a través de mí? Por ello, en este estado, como personas somos capaces de escuchar consejos y aceptar el conocimiento que se nos comparte desde diversas fuentes. La curiosidad es una característica totalmente desarrollada, así como el cuestionamiento de todo lo que se ha aprendido a lo largo de la vida. Para ello, y dentro de las organizaciones, será necesario cuestionar la propia percepción, identificando por qué la industria se comporta de la forma en que lo hace; de la misma manera, por qué como individuo se validan algunas cosas y otras no.

Preguntas de apoyo: ¿mi actitud ante la situación es de servicio? ¿escucho consejos para enriquecer mi visión?

El cuarto nivel: ¿Cómo yo?

Liderando ante el cambio de manera completa y constante. Es el nivel de práctica autentica y constante, basado en la pregunta central “¿cómo es que yo, como líder, puedo impactar en la situación, diferente de cómo la situación me puede impactar a mí?”. Al lograrlo, se vive con la presencia de una sintonía en la que no se asume el mundo como confiable, pero si como un espacio que es totalmente modificable a partir de la manera en que se puede actuar sobre la realidad.


Pregunta de apoyo: ¿esto me está cambiando porque yo así lo elijo? ¿qué puedo hacer yo para cambiar la narrativa?

Solucionar problemáticas complejas de manera consciente es un ejercicio que comienza con aceptar que la realidad a nuestro alrededor o sobre un tema en particular no nos ataca. Por ello, al dejar de lado este rol de víctimas y asumirnos como una parte de la dinámica de crecimiento, no permitiremos ser parte de una solución integral. Finalmente, seremos capaces de desmitificar el problema que enfrentamos y con ello, tomar acción para el cumplimento de nuestras metas.

¿Qué vas a hacer diferente hoy? Cuéntame, quiero escucharte.

Acá te dejo la herramienta que describimos, para que puedas imprimirlo y llenarlo. Recuerda: es momento de liderar ante el cambio.


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