• Alberto Moreno

El modelo resiliente

Tememos al cambio. Es natural, es real y completamente humano. Ya lo hemos dicho antes: la manera en que construimos escenarios en la mente es lo que nos lleva a actuar, elegir y vivir. Sin embargo, y aunque a veces queramos fingir que no es así, estamos inmersos en una dinámica que evoluciona y cambia de manera constante. Esa es la ironía central: podemos preferir la certeza sobre la incertidumbre, pero lo cierto es que la única certeza que existe es, precisamente, la incertidumbre que acompaña cada plan, idea o proyecto que creamos.


¿Nos detiene de continuar? En cierto sentido, muchas veces lo logra. En otras no. Desde The nanlab, por supuesto, creemos en la construcción de escenarios y el diseño de futuros, por lo que hemos desarrollado metodologías que contextualizan ideas y permiten a las organizaciones (y sus colaboradores) desmitificar y abrazar la adaptación.

Sin embargo, también hemos aprendido que las organizaciones (y en mayor medida, sus colaboradores) sufren de manera significativa al enfrentar la paradoja del cambio.


Por ello, hoy quiero platicarte sobre un modelo sencillo que permite dar forma y fondo a las situaciones adversas que podemos enfrentar diariamente (a nivel personal y profesional). La idea es muy simple: no podemos prometerte que dejarás de enfrentar situaciones de cambios o adversas, pero si podemos impulsarte a gestionar la situación de manera constructiva.

El modelo



La premisa del ejercicio es simple, pero conforme avanza aumenta en complejidad. No te espantes: como todo ejercicio, entre más lo practiques, mejor lo harás. En The nanlab estamos seguros de ello.


Antes de avanzar, te recomendamos pensar en un ejemplo de tu vida diaria para que realices un ejercicio inicial.


Las 4 preguntas clave:


¿Cuál es la situación que enfrento?


La primera parte del modelo se enfoca en enunciar, de manera objetiva y directa, la situación/problema/vivencia que estamos enfrentando. Ahora bien, para lograr este cometido, es de suma importancia que se tengan en cuenta las múltiples visiones que hay sobre un suceso y el contexto que le rodea, así como la visión personal que se tiene sobre todo lo anterior. Dicho de manera sencilla, al enunciar la situación / problema / vivencia que enfrentamos, deberemos desprendernos de nuestra visión personal y habrá que dar paso a una visión que reconozca los modelos mentales que están actuando. (Si no sabes que son los modelos mentales, dale una leída aquí).


La etapa inicial puede contarse de manera sencilla, pero involucra un ejercicio profundo sobre la manera en que estamos contando lo que ocurre. Como platicamos la semana anterior, no es lo mismo hablar sobre “problemas logísticos” a reconocer un problema operativo dentro de la última milla. Hablemos de la salud financiera de una empresa al enfrentar la pandemia actual, por ejemplo. Si bien, en la situación descrita podemos afirmar que la pandemia existe y es un gran obstáculo, la problemática completa involucraría aceptar la responsabilidad que la empresa tiene sobre su planeación financiera anterior y como esto aceleró el deterioro de la organización.

Al enunciar una situación, también es importante reconocer la carga emocional que se tiene sobre esta. La inteligencia emocional y la manera en que los líderes de las organizaciones (y en general cualquier persona) reconoce su humanidad tiene un impacto profundo en delimitar la situación inicial. Y es de suma importancia llevar a cabo esta tarea de manera correcta, dado que si no conocemos de manera clara lo que estamos enfrentando, ¿cómo podremos avanzar y dar batalla?


¿Qué es lo que controlo de esta situación?

La segunda parte del modelo involucra responder una pregunta honesta sobre las capacidades reales que tenemos, como organización o como empresa, para enfrentar la situación. En la gran mayoría de las situaciones, somos capaces de accionar o generar cambios que tienen un impacto. Si bien desarrollaremos este punto más adelante, la idea central de la etapa nos remite a preguntarnos hasta donde tenemos impacto. En el ejemplo del punto anterior, la empresa puede no controlar la situación de salud global y por supuesto, no puede intervenir para frenar el avance de la misma. Sin embargo, si es capaz de gestionar sus propios recursos y diseñar políticas al respecto.

De la misma manera, en la vida diaria nos enfrentamos a situaciones que nos gustaría controlar, pero la realidad es que no siempre puede ser así. De nuevo, las emociones pueden jugar a favor o en contra en este punto. ¿Cuántas veces no has tenido una sensación de enojo, impotencia o desagrado? Es normal y humano. Por ello, la tarea más ardua para este punto consistirá en ser honestos sobre que SÍ está en nuestras manos.


¿Qué es lo que no controlo?

De la misma forma que el punto anterior, en esta tercera parte deberemos responder de manera honesta y real las limitaciones de nuestra organización y de nosotros, como personas. En muchas ocasiones, hemos tenido la oportunidad de colaborar con equipos directivos que han nublado la visión y consideran que pueden controlarlo todo. Nada es más falso que esta afirmación. En cada situación, existe una ambivalencia real entre la pregunta anterior y la actual. Por ello, si en este momento estás pensando en un ejemplo personal o profesional, es importante que de la misma manera se reconozcan las emociones que están involucradas y a partir de ello, se defina con claridad lo que NO está en nuestras manos y sobre lo que no podemos hacer un cambio.

Antes de avanzar, quiero compartirte que la dualidad anterior es uno de los temas que más me fascinan, tanto personal como profesionalmente. La ambivalencia de una etapa y lo difícil o reconfortante que puede ser, según aplique, es un tema sobre el que se ha escrito mucho antes. Por ello, en esta pausa simplemente te diré que mi visión personal y empresarial de la dualidad reconoce que no es sencillo lograrlo, pero también afirma que, al hacerlo, se genera un impacto de amplio espectro sobre la situación. Por ello, te invito a practicar tu inteligencia emocional y la manera en que te resistes o aceptas las situaciones a tu alrededor.


¿Puede ser crudo? Sí. ¿Injusto? Desde tu óptica, quizá lo sea. Eso dependerá de la capacidad que tengamos para desprendernos del “por qué a mí” y podamos pasar al “cómo yo”. De manera simple: de la capacidad que tengamos para aceptar que una situación ocurre de manera neutra y aunque tenga impacto sobre nosotros, no “nos pasa a nosotros”.

¿Qué es lo puedo hacer?


El último paso es el favorito de todo el equipo. Una vez que hemos hecho el inventario anterior, la premisa se centra en una sola dirección: adoptar la mejor alternativa para la situación y lo que sigue al avanzar. En muchas experiencias personales, aprendí que las crisis que enfrentamos suelen dejar huella y guiarán las acciones que sigan. ¿Qué quieres hacer con todo lo que ya hemos puesto sobre la mesa? ¿Cómo puedes tomar lo que sí controlas para gestionar y sortear aquello que no? Después de varios años y múltiples proyectos, como nanlabers hemos reconocido que enfocarnos en lo que sí podemos hacer es lo que hace la diferencia dentro de la etapa. Por ello, te invito a que nunca renuncies a la cualidad que tenemos para poder decidir, accionar y actuar. Aceptar la responsabilidad sobre lo que SÍ podemos accionar es importante, pero más lo es accionarlo y llevarlo a cabo.

De manera simple: así está el problema. Así estoy yo. Ahora, ¿qué quiero hacer con ello? Ejercer el liderazgo que tenemos, tanto personal como profesionalmente, puede parecer aterrador o algo fuera de las manos. Sin embargo, al no hacerlo, estamos aceptando que alguien o algo más decida el rumbo que nuestra organización o vida tome. Recuerda: la persona que vivirá con esas consecuencias serás tú. ¿Qué quieres que suceda?

Sobra decirte que lo descrito anteriormente es una versión sumamente práctica de uno de nuestros talleres. Te lo compartimos porque, además de que nos encanta sumar con el mundo, estamos seguros de que cada crisis trae consigo enseñanzas y aprendizajes que, a largo plazo, permite a las personas enfrentarlas y desarrollar resiliencia.


Y tú, ¿cómo estás enfrentando el cambio hoy? Cuéntame, quiero escucharte.


Acá te dejo el modelo que describimos, para que puedas imprimirlo y llenarlo. Recuerda: enunciar de manera honesta y objetiva es la clave.


Modelo resiliente
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